Erecciones generales.
A punto de aprobarse en Estados Unidos el primer fármaco eficaz en forma depastillas, y sin efectos secundarios graves, contra la disfunción eréctil,un problema que afecta a más de dos millones de españoles.
Erecciones más rígidas, más frecuentes y más duraderas son los efectos de la primera pastilla (sildenafil) que, sin efectos secundarios graves, es eficazpara el tratamiento de la disfunción eréctil. Hasta ahora, los pocos que sedecidían a ir al médico para solucionar sus problemas de impotencia teníanque seguir terapias drásticas e invasivas que no terminaban de convencerles.Sin embargo, todos estos obstáculos pueden desaparecer pronto con estetratamiento oral que está a punto de obtener luz verde para su venta en Estados Unidos. A pesar de la polémica que se ha desatado, por tan solo 10 dólares (1.500 pesetas) una pastilla de sildenafil puede acabar con eltrastorno que más obsesiona a los varones: la impotencia.
Concretamente, el sildenafil es un inhibidor selectivo de la fosfodiesterasa tipo V, un enzima que se encuentra en el tejido peneano y que bloquea la tensión del órgano sexual. Fundamentalmente, el paciente que toma sildenafil consigue la erección gracias al mecanismo vasodilatador de este medicamento. Estos días, tanto la comunidad científica como la población general de Estados Unidos están bastante agitadas por la próxima aprobación, para su explotación comercial, de este fármaco revolucionario: el sildenafil, o lo que es lo mismo, el Viagra (su nombre comercial).
La Food and Drug Administration (FDA) estadounidense puede dar su visto bueno para que este medicamento salga a la venta dentro de poco tiempo. Muchos especulan con la posibilidad de que la decisión se tome esta misma semana. Este preparado puede ser la solución a muchos problemas de disfunción eréctil, pues ha demostrado su eficacia en enfermos con problemas de erección debidos a causas muy diferentes (diabetes, lesiones medulares e, incluso, después de una prostatectomía radical). Dependiendo del tipo de impotencia y de su grado, el sildenafil ha resultado ser efectivo entre un 50% y un 80% de los casos.
El pasado año, cuando el sildenafil aún estaba en las fases tempranas de investigación, ya empezó a dar muestras de eficacia. En un trabajo llevado a cabo por el Instituto Urológico de Bristol (Gran Bretaña) que se presentó en el encuentro de la Asociación Americana de Urología, 351 hombres con disfunción eréctil sin causas determinadas fueron divididos en tres grupos que tomaron 10 miligramos, 25 y 50 de sildenafil respectivamente. El resultado fue apabullante: el 89% de los que tomaron la dosis más alta mejoró su actividad sexual y la calidad de sus erecciones. Sin embargo, se intentó frenar el triunfalismo.
"Los resultados parecen ser positivos en hombres con impotencia de origen psicológico", dijo en su día Arnold Melman, jefe de Urología del Albert Einstein Montefiore de Nueva York. "Si la sustancia demuestra su eficacia en hombres con disfunción eréctil orgánica, sería totalmente distinto", insistía el especialista.
Entonces, en noviembre del año pasado, tuvo lugar el XVI Congreso Mundial de Neurología, donde se presentaron resultados verdaderamente sorprendentes. El doctor Fadel Derry y su equipo, del Centro de Daños Espinales de Stoke Mandeville, en el Reino Unido, trabajaron con 27 hombres con disfunción eréctil y daños en su médula espinal. Los dividieron en dos grupos (uno tomaba 50 miligramos de sildenafil y el otro, placebo) y les sometieron a un cuestionario acerca de su actividad sexual tras 28 días de tratamiento. Nueve de los 12 pacientes que tomaron este fármaco aseguraron que sus erecciones y su vida sexual habían mejorado considerablemente, y ocho de ellos mostraron su interés por seguir tomándolo.
Además, todos los pacientes toleraron bien el sildenafil y nadie tuvo que dejar el tratamiento debido a los efectos secundarios. A la vista de estos resultados, los investigadores de Pfizer (laboratorio que ha patentado el Viagra) llevaron a cabo exhaustivos trabajos que implicaron a miles de hombres de diferentes países.
Actualmente se estima que han participado en ensayos con sildenafil más de 4.000 hombres de Canadá, Estados Unidos, Australia, Inglaterra y Japón. Los buenos resultados han obligado a la FDA, organismo estadounidense que se encarga de la aprobación de todos los productos farmacéuticos y alimenticios, a acelerar el proceso de autorización para la venta de este fármaco. Y es que, en EEUU, los atributos del sildenafil se están pregonando en los medios de comunicación especializados, y en los no tanto, desde hace ya bastante tiempo.
De hecho, muchos expertos desataron su entusiasmo: "Es el tipo de medicamento con el que siempre hemos soñado", decía Irwin Goldstein, profesor de Urología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston en las páginas del londinense The Guardian. Sin embargo, cuando muchos están pensando ya en deshacerse de las bombas de vacío o de tirar a la basura sus autoinyectables para la terapia intracavernosa, varios especialistas en el tema de la disfunción eréctil han llamado a la cordura. Quizá porque temen que el asunto del sildenafil se les vaya de las manos a los encargados de comercializarlo.
"Es conveniente hacer hincapié en la información y en la educación acerca de lo que es la disfunción eréctil y en las aplicaciones de este fármaco para evitar usos erróneos y confusión entre los pacientes", ha declarado a este periódico Iñigo Sáenz de Tejada, profesor agregado del Departamento de Urología de la Universidad de Boston, miembro del Departamento de Investigación del Hospital Ramón y Cajal, y del de Andrología del Hospital Ruber Internacional, ambos en Madrid.
Por su parte, Pfizer ya se ha encargado de defenderse de las acusaciones de querer proporcionar pastillas de sildenafil a todo aquel que quiera tener una noche triunfal. Insisten en que sólo venderán el medicamento con receta y exclusivamente a aquellos pacientes que padezcan disfunción eréctil.
"Efectivamente, el sildenafil no incide en el deseo sexual. No tiene nada que ver con la libido, es sólo un medio que facilita la erección cuando existe estimulación sexual", explica Sáenz de Tejada. "Estoy convencido de que Pfizer no va a hacer ninguna barbaridad porque no le interesa", añade.
En realidad, no le falta razón, si tenemos en cuenta que el sildenafil tiene ahora mismo un nicho de mercado de algo más de 140 millones de pacientes en todo el mundo. En Estados Unidos, son 30 millones los hombres que padecen trastornos en sus erecciones. En nuestro país, son algo más de dos millones. Sin embargo, a nadie se le escapa que este fármaco es revolucionario por muchas razones.
Todas las terapias aspiran a obtener los mejores resultados con el menor número de efectos secundarios para el paciente, y el sildenafil cumple estos requisitos.
Es un medicamento relativamente barato, no tiene efectos secundarios graves, su eficacia es alta y, sobre todo, es fácil de administrar (basta con tomar la pastilla una hora antes de la relación sexual para experimentar erecciones de más de media hora).
Este último factor es especialmente importante si tenemos en cuenta los tabúes que todavía existen en torno al tema de la impotencia y las molestias que los otros tratamientos suelen acarrear al paciente. Debido casi siempre a estas razones, sólo un 2% de los varones con disfunción eréctil acude al especialista.
"Quizá la simplicidad del sildenafil les anime a consultar con el médico. Además nos permitirá aplicar un tratamiento escalonado e ir probando técnicas cada vez más invasivas sólo si el caso lo requiere", comenta Iñigo Sáenz de Tejada. "No hay duda de que el sildenafil es el tratamiento oral más prometedor de cuantos se han estado probando. Estamos muy contentos porque supone un gran avance, pero hay que valorarlo en su justa medida y no pecar de triunfalistas", explica este experto.