Dos de cada diez consumidores de viagra tienen menos de 20 años.
Aunque no tengan problemas de erección, aquí los jóvenes lo consumen para “mejorar la performance”. Incluso, para enfrentar la primera vez. Los expertos advierten que su uso indebido puede ser peligroso.
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Para bien y para mal, el destino de algunos inventos y desarrollos termina siendo, a veces, muy diferente al proyectado inicialmente por sus creadores. Es el caso de la droga sildenafil, conocida popularmente bajo el nombre de una de sus versiones comerciales: Viagra.
Concebida para paliar problemas de disfunción sexual masculina, ha empezado a abandonar su condición de medicamento para ganar terreno en segmentos etarios que la utilizan con fines recreativos. Según datos del sector, dos de cada diez pastillas que se venden en el país son consumidas por menores de 20 años que recurren a ellas para "rendir más" o "mejorar la performance" y hasta para animarse a enfrentar la primera vez.
El dato asomó con fuerza de primicia en una entrevista con el jefe de Toxicología del Hospital Fernández, Carlos Damin. "Es preocupante el abuso que se hace del sildenafil en varones jóvenes. Muchos pacientes que llegan a la guardia por consumo de alcohol y drogas o alcohol y bebidas energizantes reconocen haber ingerido, a la vez, un comprimido de sildenafil para contrarrestar los efectos de las demás sustancias", sorprendió. "Tras varias horas de alcohol y energizantes la potencia sexual disminuye y recurren al viagra para poder tener sexo. Lo mismo ocurre con los que toman cocaína, que también produce impotencia sexual", agregó.
El comentario encontró respaldo en un estudio realizado por el Instituto Argentino de Atención Farmacológica y la carrera de Farmacia y Bioquímica de la Universidad Maimónides: "Concluimos un estudio que arrojó que más del 20% de las pastillas de sildenafil son usadas por menores de 20 años, una población que -a priori- no tiene ningún problema de erección. Este uso irresponsable e irracional de un medicamento puede generar problemas de esterilidad dentro de diez, quince años, porque la estimulación recurrente de la erección con estas drogas deteriora la calidad del esperma", advirtió a Clarín Marcelo Peretta, vicepresidente del Colegio de Farmacéuticos de Capital.
Otros expertos coinciden con el diagnóstico y el alarma. "El sildenafil está siendo consumido fundamentalmente por adolescentes y jóvenes. Los adultos hacen un uso más cuidadoso por los problemas cardíacos que ha generado, y los más chicos lo usan con fines festivos. Por la forma crónica en que se está usando, ha empezado a generar problemas visuales porque bloquea el flujo sanguíneo al nervio óptico", afirmó el médico Rubén Roa.
También los laboratorios confirman que el sildenafil se metió en la cama de los adolescentes. "Sabemos que ocurre y lo desalentamos. En el prospecto dice que es una droga para adultos con determinados problemas. No recomendamos su uso fuera de esa indicación y sin prescripción médica", destacaron en Pfizer, los fabricantes de Viagra.
En Sidus, la empresa que comercializa Magnus, coinciden. "Sabemos que se vende a la salida de los boliches y en Internet, a un precio muy caro (unos 40 pesos la pastilla). Es riesgoso para los jóvenes; nosotros lo desaconsejamos y recomendamos la consulta médica", subrayaron en la compañía. "El sildenafil no es una droga peligrosa, pero necesita el consejo del profesional, en especial en lo referente a su principal contraindicación: no pueden usarla quienes toman nitritos y nitratos para el corazón".
A los sexólogos el fenómeno no los sorprende. "Los jóvenes buscan lo diferente, tratan de rendir más y creen que las pastillas ayudan. En realidad, no les hace nada: es todo de la cabeza, pura imaginación. Se sienten más seguros si toman viagra", dice Diana Resnicoff, psicóloga y sexóloga clínica. "Ocurre porque persisten muchos mitos machistas: se sigue asociando buen sexo a cantidad y no a calidad, y sexualidad a penetración y genitalidad".
El uso irracional de esta droga no es patrimonio del adolescente. "Muchos treintañeros y parejas usan viagra porque han cambiado los estándares y quieren disfrutar más. Y hay mujeres que la consumen cuando no está claro que sirva para algo. El punto es que el varón sabe que hoy la mujer pide más y que tiene que demostrar y satisfacer. Por eso se siente más seguro si garantiza respuesta tomando algo", dice el sexólogo Adrián Sapetti.
Desde la psicología aportan otras explicaciones: tiene que ver con una desafortunada asociación entre sexo y rendimiento, aseguran. "Vivimos tiempos en los cuales el consumismo y la performance rigen también los momentos íntimos. De sexo, se habla mucho y se hace poco. Ya no hay un verdadero encuentro -aunque sea circunstancial- entre dos personas, porque no hay reconocimiento del otro. Ya no se busca un semejante con quien hacer el amor, por que el amor está destinado a sí mismo", dice la psicóloga Gloria Husmann.
Es raro. ¿Por qué, en una sociedad hipersexualizada, donde todo parece girar alrededor del sexo, se necesitan tantos condimentos para meterse en la cama? "Porque la mirada está puesta en el cuerpo propio y en la vivencia de un supuesto déficit -estimulado por el mercado y sus estereotipos de pasión y sexualidad- que se intenta suplir con drogas, cirugías, gimnasias y demás. Así, en una realidad onanista y competitiva, se recurre a la fantasía de una pastilla que, al asegurar rendimiento, alimente tanto hambre narcisista". ¿Gana el placer? ¿Se disfruta más? "No -asegura Husmann-. Ganan el vacío y la soledad".
Según los expertos, hay algo más preocupante que el consumo mismo de sildenafil por parte de los jóvenes. "Es alarmante que puedan acceder a esa droga sin prescripción médica, porque puede afectar seriamente la salud si existen enfermedades previas o si se consume junto a otros medicamentos", subraya Carlos Damin. Rubén Roa coincide: "Esta droga, aunque debiera venderse bajo receta, ha pasado a ser en la práctica un medicamento de venta libre". Adrián Sapetti va más allá: "Hay todo un circuito off del viagra: se consigue en hoteles, estaciones de servicio, por delivery. Venden la pastilla suelta, fuera del blister, la gente no sabe ni lo que toma".
El sildenafil debiera venderse bajo receta, pero en las farmacias se vende como aspirina. ¿Inspecciones? ¿Sanciones? Casi inexistentes. En tanto, las ventas estallaron: el salto fue de 7,3 millones de pastillas en 2003, a casi 20 millones en 2006. Ya hay 31 opciones de medicamentos con esa droga y valen entre 4 y 25 pesos el comprimido.
Con alcohol u otras drogas, un peligro.
Si la persona no tiene ningún problema cardíaco o pulmonar y no consume otra medicación (por ejemplo, vasodilatadores con nitritos o nitratos) que pueda generar problemas al combinarla con sildenafil, los efectos adversos de este medicamento contra la disfunción eréctil masculina pueden resultar menores o insignificantes. "Pero el uso crónico o frecuente fuera de prescripción puede disparar enfermedades visuales y esterilidad. Hay chicos usando viagra desde los 16 años; algunos la utilizan incluso para lucirse la primera vez, es un disparate", subraya Marcelo Peretta.
En general, su uso en personas jóvenes no genera problemas graves, pero sí efectos adversos que pueden llevar a una persona a la guardia médica. "El sildenafil es una droga con un rango terapéutico amplio y no presenta efectos graves sobre la salud si es usado en dosis adecuadas y no se asocia a otras drogas -aclara el toxicólogo Carlos Damin-. Los efectos adversos inmediatos que pueden aparecer son cefaleas, congestión nasal, hipotensión arterial y alteraciones visuales transitorias, tales como visión borrosa y/o alteración para distinguir los colores".
Mayores problemas pueden asomar si se mezcla este medicamento con alcohol u otras drogas. "Por su mecanismo de acción, está contraindicado su uso junto a medicamentos hipotensores, vasodilatadores coronarios a base de nitritos (medicación cardiológica) y alcohol por su efecto hipotensor -sigue Damin-. Puede tener graves consecuencias si se asocia a otras sustancias psicoactivas ilegales, frecuentemente usadas también en encuentros sexuales, como el nitrito de amilo (más conocido como popper), una sustancia en franco aumento entre adolescentes y jóvenes".
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